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BOLETIN IPM
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Vol. 23 N0. 1
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Mujer . . ¡Sí se puede!
Patty Richards
La mayoría de las mujeres logramos hablar con Jesús mientras hacemos otra cosa. Yo, personalmente he tenido momentos hermosos con Dios mientras lavaba los trastes en la cocina o algo parecido. Recuerdo que en una ocasión cuando mis hijos aun eran pequeños se enfermaron todos a la vez, y cada uno tenía una receta médica con diferentes horarios de toma de medicinas. El trabajo de la casa era interminable y todavía no lograba acabar con algo, cuando una o varias cosas más requerían de mi atención. Me sentía extenuada después de varias noches sin dormir. Sentía que no tenía derecho a siquiera a una pequeña una distracción o todo se derrumbaría. En esos momentos empecé a desahogarme con el Señor y le expresé que me sentía como un malabarista con 20 pelotitasen el aire, que si parpadeaba perdería el control y se me caerían algunas pelotitas. . . y Él dulcemente me contestó. . . “No te preocupes hija, si se te caen, yo las agarro”. Me solté llorando de gozo y alivio de saber que Él estaba al cuidado de nnuestras vidas.
A todas las madres con niños pequeños les digo: Dios las comprende y las ama, cuiden a sus hijitos, edifiquen su hogar, busquen más de Él en los momentos que puedan y descansen en Él.
La verdad es que a muchas mujeres les es difícil encontrar el tiempo suficiente para apartarse y estar a solas con Jesús; mucho más difícil aun, es tener un tiempo a diario ya establecido donde no haya interrupciones y poder tener una vida de oración.
A veces cuando al fin logras apartarte, tienes que hacer un esfuerzo para no permitir que tu mente traiga a ti todos los pendientes del día. Tenemos que tomar la decisión de darle más tiempo a nuestra relación con Cristo y deliberadamente ser negligentes en las cosas que no son eternas. La vida cristiana en sí es un constante tomar decisiones en nuestro caminar.
Algunas medidas que puedes tomar para fomentar y enriquecer tu tiempo con Jesús:
• Descuelga el teléfono y apaga el célular
• Encuentra un “refugio” o “aposento alto” donde te puedas apartar sin que nada te distraiga. (Puede ser un closet, el último cuarto de la casa, un parque cercano, aun tu auto cuando esperas a alguien).
• Decídete cual es el mejor tiempo para ti, sea muy • temprano o muy noche.
• Pon una alarma que te recuerde, sonando siempre a • la misma hora todos los días.
• Escucha tu CD o casete de adoración favorito mientras buscas Su rostro.
• Ten a la mano tu Biblia, un cuadernito y pluma para • que hagas notas de las impresiones que recibas de Dios. Así podrás recurrir a ellas cuando estés necesitándolas.
Recuerda que no tiene que ser mucho tiempo, quizá tan solo 15 – 20 minutos. Un día escuché a alguien decir . . . “la acción más pequeña es mejor que la intención más grande”.
Ya que tienes todo listo:
1. Empieza agradeciendo a Dios por todo lo bueno que El es en tu vida: “Entrad por sus puertas con acción de gracias” (Salmo 100:4a)
2. Después alábalo por quién es Él, por ser un Dios bueno, Abba Padre, amoroso, compasivo, lleno de gracia y misericordia, tardo para la ira, generoso, defensor poderoso, porque El es el mismo ayer, hoy y siempre, es fiel y verdadero, porque si estuvo contigo en el pasado, estará contigo en el futuro.
3. Continúa en adoración, presentándote
como sacrificio vivo delante de Él, como una pequeña niña en el cumpleaños de su papi que lo único que tiene para dar son besos y alabanzas. Este papá estará listo para dar a su chiquita lo que quiera y dirá: ¿Qué quieres que haga por ti? Y la niñita contesta: nada papito, ya tengo lo que quería... Tu amor.
Una adoración incondicional que no depende de nuestras circunstancias ni de nuestras emociones, siendo fieles a Él no por lo que nos da, sino porque Él es el Dios de nuestra vida y hemos decidido entregarle todo lo que somos a sus pies.
Demuéstrale que es a Él a quién quieres y no lo que te pueda dar. Deja de ser la niña que le recuerda constantemente lo que prometió, y pasa a ser la hijita que cautiva Su corazón, que lo enorgullece, Su amada, Su novia, el amor de Su vida.
Muchas creen que ser espiritual es estar muy ocupada, dedicada y disciplinada. Pero no es así. Ser espiritual es tener un romance con Dios.
¡Tú tienes acceso al corazón del Creador del universo!
¡Busca Su rostro y Él recor dará el tuyo! ¡Él te está esperando!
“Deléitate asimismo en Jehová, y El te concederá las peticiones de tu corazón” (Salmo 37:4)
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